Nuestra historia nació con una alquería árabe. Aún hoy podemos ver algunos ejemplos en nuestra huerta o insertos en la ciudad.
Esta manera de establecerse en el territorio modeló nuestro paisaje y aún hoy sus trazas definen algunas de nuestras calles. Conocer las alquerías, como símbolo de un pasado agrario que no debemos olvidar, es un atractivo modo de recuperar nuestra historia. Aquí podremos recordar aquellas alquerías que conformaban nuestro paisaje urbano y humano.

Alquerías algunas que hoy ya han desparecido, por el desarrollo urbano que no ha contemplado su protección, pero merece la pena recordar, como la GRANJA DE MIRAMAR, las BARRACAS de TRAMOYERES, la ALQUERÍA DEL SACO, o la ALQUERÍA DE PATACH.

Alquerías que han podido ser salvadas como la ALQUERÍA DE LA XOCOLATERA, y otras que forman parte hoy de los servicios comunes y dotaciones para el barrio, integrándose de manera natural en la trama urbana de Benimaclet, como el CHALET VISTA ALEGRE, o la ALQUERÍA DE LA PURISIMA.Y alquerías en la huerta, finalmente, que aún manteniendo su entorno original casi intacto, son testigos silenciosos de otra manera de vivir, otra manera posible de hacer ciudad, de las que son ejemplo la ALQUERÍA SERRA y el MOLÍ DE FARINÓS.

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